Te vi casi sin querer en aquella pequeña foto vieja ya sin tus característicos colores alterados por la luz, en mi mente se cruzaba la idea de que hoy seria el día en que saldría sin pena ni dolor a la calle para gritarte que te quiero, que siempre lo he hecho.
Una pequeña sonrisa cómplice humedeció mis ojos y la certeza de que el tiempo no volverá invadió mi mente. Sé que intentas vivir cada día como si fuera el último, sé que disfrutas el dolor, pero también sé que la vida no perdona y te hace ver cada día, más viejo.
Recuerdo cuando todo era perfecto cuando con mover los dedos bastaba; cuando hacías que la realidad fuera mejor que los sueños, cuando caminaba y me sentía orgullosa de lo que era, de lo que fui.
Podría decir que eras una conjunción de todos mis sentidos, de todos mis placeres ¿De qué me serviría? No hay nada sino estas aquí. Volteo el tiempo en mi cabeza para encontrar tus pocos recuerdos, es inútil tan siquiera encontrar tu sonrisa, lo único que encuentro entre toda la multitud de ideas son las oportunidades que perdí de llegar a ti, nublas mis ojos, mi corazón y mi mente poco a poco pierdo la cordura, la imagen de la foto vieja cae al suelo junto con una lagrima mía, quizás se suicido junto con el momento, junto con tu imagen.
He olvidado que el reflejo del espejo es lo único que esta en esta habitación, oigo tu voz al fondo, donde la oscuridad reina, donde el brillo de tus ojos es lo único que existe, te grito, te exijo que regreses a mi, que salgas de la oscuridad, que vengas a la luz, ¡quiero verte! Quiero que sigas siendo la sombra que veo junto a la ventana, quiero que sean tus suaves manos las que acaricien mi cuello, quiero que sean tus dedos los que recorran mi piel, quiero escuchar tu respiración que se agita entrecortada y que me des más que palabras, caricias y besos, que te tragues tu orgullo, para llenarte de intensiones y actos de ternura.
Sales de la oscuridad pero tu cuerpo solo es una versión transparente de tu ser, intento abrazarte pero es inútil tratar de gritarte si no me escuchas, que tengo ganas de ti, ganas de abrazarte y de no dejarte ir, de regalarte todo mi amor y de ser lo que esperabas siempre y nunca tuviste, para que no te olvides de mi.
Siempre supiste que amaba a Gabriel García Marqués y he mantenido en mi filosofía que siempre hay un mañana y que la vida de una u otra forma nos da la oportunidad para hacer las cosas bien, pero si se equivoco y hoy es todo lo que tenemos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero para que sepas que 1000 palabras no son suficientes.
Una pequeña sonrisa cómplice humedeció mis ojos y la certeza de que el tiempo no volverá invadió mi mente. Sé que intentas vivir cada día como si fuera el último, sé que disfrutas el dolor, pero también sé que la vida no perdona y te hace ver cada día, más viejo.
Recuerdo cuando todo era perfecto cuando con mover los dedos bastaba; cuando hacías que la realidad fuera mejor que los sueños, cuando caminaba y me sentía orgullosa de lo que era, de lo que fui.
Podría decir que eras una conjunción de todos mis sentidos, de todos mis placeres ¿De qué me serviría? No hay nada sino estas aquí. Volteo el tiempo en mi cabeza para encontrar tus pocos recuerdos, es inútil tan siquiera encontrar tu sonrisa, lo único que encuentro entre toda la multitud de ideas son las oportunidades que perdí de llegar a ti, nublas mis ojos, mi corazón y mi mente poco a poco pierdo la cordura, la imagen de la foto vieja cae al suelo junto con una lagrima mía, quizás se suicido junto con el momento, junto con tu imagen.
He olvidado que el reflejo del espejo es lo único que esta en esta habitación, oigo tu voz al fondo, donde la oscuridad reina, donde el brillo de tus ojos es lo único que existe, te grito, te exijo que regreses a mi, que salgas de la oscuridad, que vengas a la luz, ¡quiero verte! Quiero que sigas siendo la sombra que veo junto a la ventana, quiero que sean tus suaves manos las que acaricien mi cuello, quiero que sean tus dedos los que recorran mi piel, quiero escuchar tu respiración que se agita entrecortada y que me des más que palabras, caricias y besos, que te tragues tu orgullo, para llenarte de intensiones y actos de ternura.
Sales de la oscuridad pero tu cuerpo solo es una versión transparente de tu ser, intento abrazarte pero es inútil tratar de gritarte si no me escuchas, que tengo ganas de ti, ganas de abrazarte y de no dejarte ir, de regalarte todo mi amor y de ser lo que esperabas siempre y nunca tuviste, para que no te olvides de mi.
Siempre supiste que amaba a Gabriel García Marqués y he mantenido en mi filosofía que siempre hay un mañana y que la vida de una u otra forma nos da la oportunidad para hacer las cosas bien, pero si se equivoco y hoy es todo lo que tenemos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero para que sepas que 1000 palabras no son suficientes.
-Anahlí

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